La evaluación es un proceso necesario e ineludible que nos va a indicar si hemos conseguido lo que nos proponíamos o no, o si es necesario hacer alguna modificación para mejorar la iniciativa.

Nuestro proceso de evaluación es continuo; pensamos que esta evaluación continua nos permite corregir errores y resolver problemas concretos en un mínimo de tiempo, de manera que no afecte irremediablemente al proyecto. De esta forma, esta fase se solapará con las distintas fases del proyecto antes descritas.

Para hacer la evaluación tendremos en cuenta dos aspectos:

– El proceso de trabajo
– El resultado de los mismos.

Respecto a los centros y profesorado participante, dado que todo este trabajo se hace voluntariamente, sin recibir ninguna compensación, las facetas en los que nos fijaremos para hacer estas evaluaciones serán:

1.- Grado de implicación
2.- Grado de participación

Respecto al alumnado, los elementos que utilizamos para evaluar son la observación directa de las distintas tareas que se harán en las sesiones de trabajo previstas y asambleas del grupo clase.

Respecto al trabajo cooperativo de los grupos, hay dos aspectos que se pueden tener en cuenta, por un lado, la cantidad de tiempo que se emplea en los trabajos grupales y, por otro, la calidad del trabajo realizado. Si bien ambos son importantes, consideramos que se debe dar más importancia a la calidad del trabajo que se realiza que a la cantidad de tiempo que se emplea para hacerlo.

Para evaluar este trabajo nos fijamos en las enseñanzas del profesor Pere Pujolàs, referente de la escuela inclusiva, que enumera los factores de calidad a tener en cuenta en un trabajo de grupo cooperativo, que nosotros seguimos y que son:

1. Interdependencia positiva de finalidades: valoramos si los miembros del grupo tienen claros los objetivos del proyecto y que el grupo haga progresar a todos sus miembros según sus posibilidades.

2. Interdependencia positiva de roles: valoramos si el grupo ha sabido distribuir bien los diferentes roles y funciones para que el equipo funcione correctamente.

3. Interdependencia positiva de tareas: valoramos si el trabajo se distribuye de forma lógica entre los miembros del equipo, de forma que todos tengan alguna responsabilidad relevante según sus capacidades e intereses.

4. Interacción simultánea: se valora si los miembros del grupo saben hablar entre sí, saben llegar a acuerdos antes de empezar una tarea, se animan unos a otros…

5. Dominio de habilidades sociales básicas: se valora si los miembros del equipo van adquiriendo habilidades sociales para trabajar en grupo, como escucharse unos a otros, hacer críticas constructivas, no creerse en posesión de la verdad absoluta, saber defender sus ideas en público…

6. Autoevaluación como equipo: valoramos si los miembros del equipo saben reconocer los errores en su trabajo y saben corregirlos adecuadamente. También se valora si saben reconocer sus aciertos y los de los demás.

Este proceso de evaluación continuo da una visión profunda de las dificultades que va sufriendo la iniciativa, y nos permiten un feedback constante que ayuda a dar más calidad al proceso de trabajo.

Aprovechando las posibilidades que nos ofrece Internet, se crea un grupo cerrado en Facebook, en el que están todos los profesores y profesoras de todos los grupos participantes, de modo que eso permite un contacto fluido y permanente. Este grupo facilita la coordinación entre todos y permite un seguimiento y evaluación continua y casi en tiempo real.

Al final, durante el mes septiembre, es necesaria una sesión de evaluación final. Esta sesión nos permite estudiar aquellos aspectos que no se hayan mejorado a lo largo de los meses en los que se implementa la iniciativa educativa, para continuar trabajando en esta línea con la red de centros creada, ya que ésta no debe ser nunca una iniciativa finalista.